Marchena un enclave privilegiado

En plena campiña sevillana en la confluencia de tres provincias y con importantes vías de comunicación que la sitúan a 45 minutos de la capital, a 60 minutos de Córdoba y 90 de Málaga, en plena campiña sevillana, con un rico pasado que nos lleva a la prehistoria. Tierra eminentemente agrícola, ha visto nacer a importantes cantaores flamencos, que han llevado por todo el mundo el arte indiscutible de esta villa. Su fisonomía guarda su auténtico sabor andaluz y es testigo de siglos de historia.

Unida desde el siglo XIV a los Ponce de León y Duques de Arco, pasa a ser su joya más preciada, por lo que la embellecen y desarrollan arquitectónicamente como pocas otras villas de Andalucía.

En su catálogo de imprescindibles, figuran un buen número de edificios civiles y de iglesias cargadas de valor artístico.

Lugares tan singulares como los restos del antiguo Palacio Ducal, elementos tan simbólicos como el arco de la rosa (puerta de Sevilla) el recinto amurallado árabe, que aún permanecen en pie; iglesias como San Juan Bautista, San Miguel, San Sebastián, conventos como Santa María, o San Agustín, por mencionar solo algunos edificios religiosos de valor arquitectónico y patrimonial sin parangón.

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Puntos de interés que suman calidad para los viajeros que la visitan son, sin duda, el Museo Zurbarán, localizado en las dependencias de la iglesia de San Juan Bautista, y el Museo de Lorenzo Collaut Valera, que ocupa los espacios de la antigua puerta de Morón, situada en el que fuera el extremo sureste de la muralla marchenera.

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Las casas se abren a los visitantes y se muestran curiosos y respetuosos lugares de silencio, frescor y color en sus patios. Recorrer sus calles, disfrutar de sus rincones, de su gastronomía, de su clima y de la hospitalidad del marchenero se presentan como grandes atractivos de nuestro pueblo.

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